La higiene en general constituye el pilar fundamental para preservar la salud. El lavado de manos es un acto de suma importancia ya que las manos son las «herramientas» con las cuales hacemos muchas cosas en la vida cotidiana, como preparar alimentos, comer, trabajar, atender a los niños y niñas en la familia, cuidar familiares y enfermos, entre otros ejemplos.

El lavado de manos es, sin lugar a dudas, un acto muy sencillo de realizar, y por ser así, las personas no suelen practicarlo muy a menudo. Pero la finalidad del lavado de manos es la eliminación de toda suciedad y los microbios contenida en ella. Por ello, es muy importante socializar el tema en todos los ámbitos, sea laboral, educativo o hospitalario, ya que fomentar dicha práctica reduce significativamente la posibilidad de propagación de enfermedades.

Además, es un acto muy simple, económico y eficaz que contribuye a la preservación de la salud en la población, razón por la cual debe ser practicada frecuentemente. También contribuye a prevenir casos de enfermedades infecciosas, virósicas y parasitarias, y que son responsables de muchas muertes infantiles en todo el mundo.

El lavado de manos puede hacerse en cualquier momento, sin embargo, existen algunas situaciones especificas donde resulta fundamental no dejar nunca de hacerlo ya que tiene un alto impacto en la eliminación de microbios en la piel de las manos. Estos momentos fundamentales son los que identificamos como «antes de» y «después de».

Practicar lavado de manos «antes de»:

  • Preparar alimentos
  • Tocar alimentos cocidos
  • Comer
  • Colocarse y quitarse lentes de contacto

Practicar lavado de manos «después de»:

  • Ir al baño
  • Sonarse la nariz, toser o estornudar
  • De jugar con otros niños
  • Regresar de la calle (ir al gimnasio, viajar en transporte público, etc)
  • Manipular alimentos crudos (especialmente carnes de todo tipo, verduras u hortalizas en general)
  • Manipular basura o bolsas con residuos
  • Si existen niños pequeños en el hogar, lavarse las manos luego de cambiar pañales
  • Jugar o contactar con animales y sus excrementos

Es muy importante que los niños y niñas vayan incorporando la práctica de lavarse las manos frecuentemente desde muy pequeños ya que, con el tiempo, se irá transformando en un hábito. Una vez incorporado, el hábito pasa a formar parte de la vida cotidiana, transformándose en un beneficio para la salud de toda la familia.

Hay que tener en cuenta que en jardines o en la escuela se comparten juguetes, lápices y otros objetos de aprendizajes que constituyen un vehículo común para la transmisión de microbios, razón por la cual resulta muy importante incorporar el hábito como parte de la vida diaria.

El lavado de manos puede realizarse usando jabón y agua, que es el lavado de manos tradicional, pero también resulta muy efectivo el uso de soluciones alcohólicas, cuya técnica es igual utilizando cualquiera de las dos opciones. Lo más importante es que tanto el jabón o el alcohol tome contacto con toda la superficie de las manos.

La técnica para el lavado de las manos es:

  • Mojarse las manos ( este paso solo cuando se usa el jabón)
  • Con el jabón o solución alcohólica en las manos, proceder a frotarse ambas palmas
  • Frotar parte superior de una de las manos con la palma de la mano contraria y viceversa
  • Frotar los espacios entre los dedos de ambas manos
  • Frotar los dedos de una mano con la palma de la mano opuesta y viceversa
  • Frotar el pulgar con movimiento rotatorio de una mano con la palma de la otra y viceversa
  • Enjuagar (en caso de haber usado jabón), proceder a secarse con toalla descartable y cerrar el grifo con la misma toalla

*Mirta Carbonaro es licenciada en Enfermería, especialista en Epidemiología y Control de Infecciones, del Hospital Garrahan.