En el Día Mundial del Niño Prematuro, hablamos con Guillermina Soraiz, doctora pediatra de seguimiento y miembro del Consultorio de Condiciones Crónicas Complejas del Hospital Garrahan.

Portal Garrahan: ¿Cuándo se considera que el nacimiento es prematuro?

Dra. Soraiz: Se considera nacimiento prematuro cuando se produce antes de las 37 semanas de embarazo.

Portal Garrahan: ¿Cuáles son los cuidados especiales que hay que tener con los bebés prematuros?

Dra. Soraiz: La atención de un recién nacido prematuro debe ser individualizada teniendo en cuenta sus riesgos y todos los factores que rodean su nacimiento en particular. Existen diferencias entre los recién nacidos de parto prematuro dependiendo de la duración del embarazo: nacer a las 27 semanas de gestación no es lo mismo que nacer a las 34, y esto condiciona diferentes grados de madurez y de enfermedad. Cuanto más pequeño sea el bebé (menos semanas de gestación y/o menor peso al nacer), es mayor el riesgo de vida, de enfermedad aguda, de complicaciones y/o de secuelas futuras. Se consideran “prematuros de alto riesgo” a aquellos que nacen con menos de 32 semanas de gestación o menos de 1.500 gramos de peso.

Cuidar prematuros extremos es un verdadero desafío, tanto para la familia como para el equipo de salud.

Es por eso que las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) que brindan cuidados a bebés prematuros centran gran parte de sus acciones tendientes a favorecer:

  • La neuroprotección, que incluye por ejemplo la adecuación del ambiente (tan distinto al ambiente intrauterino), con el propósito de reducir al mínimo el impacto negativo que puede producir sobre el sistema neurológico. Éste se encuentra inmaduro, al igual que el resto de los aparatos y sistemas como el respiratorio, el digestivo y la piel por mencionar sólo algunos. Es por eso que deberá ser protegido con medidas que favorezcan su adaptación a un medio distinto del que le ofrece el útero materno.
  • La contención familiar del recién nacido prematuro, forma parte de sus necesidades vitales para una mejor y más rápida recuperación. La permanencia de la familia dentro de las unidades de cuidados intensivos neonatales requiere de un ambiente de mutuo respeto, colaboración, diálogo y acompañamiento. Los padres tienen derecho a estar junto al bebé todo el tiempo posible.
  • Exámenes periódicos (ej.: fondos de ojo) son esenciales para determinar la madurez de la retina y detectar la aparición de algún grado de ROP (Retinopatía del prematuro). Todos los niños prematuros en riesgo de tener ROP deben ser controlados en tiempo y forma por oftalmólogos capacitados en esta enfermedad. Los padres deben ser informados sobre la evolución de su bebé y sobre la necesidad de controles de la retina durante la internación y luego del alta (cuándo y quién controlará a su hijo). Además, se realizan otros estudios importantes como ecografías, estudios auditivos, laboratorios, entre otros.
  • Pre alta, alta y seguimiento:

 En estas etapas resulta fundamental:

  • Sostener y fomentar el rol de la familia como cuidador primario.
  • Favorecer la lactancia materna (desde la internación en neonatología), prevención de infecciones respiratorias.
  • Ingresar a un programa de seguimiento: Coordinar el contacto con el equipo de seguimiento y confirmar la fecha de la primera consulta. Los programas de seguimiento tienen por finalidad prevenir y atender problemas de salud vinculados a la prematurez, que pueden manifestarse a corto o a largo plazo, como dificultades en el crecimiento, en el desarrollo, en el aprendizaje, en el movimiento, en la visión o en la audición.
  • La mayoría de los niños que fueron recién nacidos prematuros de alto riesgo podrán lograr una buena calidad de vida. Algunos niños, niñas y adolescentes que nacieron de parto prematuro evolucionan con condiciones crónicas de salud o discapacidades que demandan mayor cantidad y calidad de recursos por parte de los sistemas de salud y educación que deben asistirlos. Pueden requerir centros de atención médica primaria y especializada, internación domiciliaria, servicios de salud mental, de trabajo social, de intervención temprana, terapias ocupacionales, fisioterapia, equipamiento tecnológico y educación especial, entre otros recursos.

El seguimiento de los prematuros de alto riesgo debe realizarse al menos hasta los 2-3 años de vida o, idealmente, hasta la edad escolar. Si un prematuro presenta una condición crónica compleja que justifique una atención especializada, puede necesitar seguimiento hasta el final de su adolescencia, con derivación programada a un centro de adultos.

Portal Garrahan: ¿En qué casos acudir a un profesional?

Dra. Soraiz: Los signos y síntomas de parto prematuro comprenden los siguientes:

  • Sensaciones regulares o frecuentes de endurecimiento del abdomen (contracciones)
  • Dolor sordo, leve y constante en la espalda
  • Sensación de presión en la pelvis o en la región inferior del abdomen
  • Cólicos leves
  • Manchado o sangrado vaginal leve
  • Rotura prematura de las membranas: pérdida continua de líquido, en forma de chorro o goteo, después de que se rompa o se desgarre la membrana alrededor del bebé
  • Cambio en el tipo de flujo vaginal (acuoso, con aspecto de mucosidad o sanguinolento)

Si tenés alguno de estos signos o síntomas, o te preocupa lo que sentís, no dudes en consultar de inmediato al centro de salud u hospital más cercano. Es importante prevenir si es posible el parto prematuro o poder realizar la derivación de la madre a centro asistencial adecuado para el nacimiento del bebé.

Portal Garrahan: ¿Cuáles son las causas de los nacimientos prematuros?

Dra. Soraiz: No siempre se puede conocer la causa de los nacimientos prematuros, pero se consideran factores de riesgo:

  • Trabajo de parto prematuro o nacimiento prematuro anterior, en especial, en el embarazo más reciente o en más de un embarazo anterior
  • Embarazo de mellizos, trillizos o más
  • Cuello del útero acortado
  • Problemas con el útero o la placenta
  • Tabaquismo o consumo de drogas ilegales
  • Ciertas infecciones, particularmente del líquido amniótico y del tracto genital inferior
  • Algunas afecciones crónicas, como la alta presión arterial, la diabetes, las enfermedades autoinmunitarias y la depresión.
  • Si ocurren eventos estresantes del ciclo vital, como la muerte de un ser querido
  • Exceso de líquido amniótico (polihidramnios)
  • Sangrado vaginal durante el embarazo
  • Presencia de un defecto congénito en el feto
  • Un intervalo de menos de 12 meses – o de más de 59 meses – entre embarazos
  • La edad de la madre, tanto joven como mayor