Los dolores de panza y malestares intestinales pueden darse de manera aislada, pero es importante saber cuándo recurrir a un profesional ante la posibilidad de un problema más grave. Conocé más sobre la intoxicación por alimentos.

Las intoxicaciones alimentarias pueden ser leves y durar poco o pueden llegar a ser muy graves. Veamos cómo podemos evitarlas.

¿Qué son las intoxicaciones alimentarias?

Las intoxicaciones alimentarias ocurren cuando ingerimos alimentos que contienen gérmenes, como las bacterias o las toxinas. Las bacterias están por todas partes; por lo tanto, los casos leves de intoxicación alimentaria son frecuentes. Pueden causar diarrea y problemas de estómago. Cuando te ocurra algo así, es posible que tus papás digan que tienes una gripe intestinal o un virus en el estómago.

Tal vez pienses que la solución consistiría en librarte de todas las bacterias. Pero eso es imposible. Las bacterias están por todas partes, incluso en los alimentos, y algunas de ellas son buenas o positivas para nosotros. Además, es posible aprender a evitar los gérmenes nocivos que pueden contener los alimentos.

¿Cuáles son los signos de una intoxicación alimentaria?

Un niño que tenga este tipo de intoxicación puede presentar:

  • el estómago revuelto (náuseas)
  • retorcijones abdominales
  • diarrea, que puede contener sangre
  • fiebre

A veces, encontrarse mal por haberse intoxicado con un alimento se muestra en las primeras horas después de haber ingerido el alimento. Otras veces, el niño puede no encontrarse mal hasta varios días después de haber ingerido el alimento. En los casos leves de intoxicación alimentaria, no se sentirán mal durante mucho tiempo seguido y se volverán a sentir bien al cabo de muy poco tiempo.

Puede ser difícil saber si los niños presentan una intoxicación alimentaria u otra cosa. Si solo la gente que ha ingerido determinado alimento se encuentra mal, podría tratarse de una intoxicación alimentaria.

¿Qué gérmenes pueden estar implicados?

Alimentos de origen animal, alimentos crudos, verduras o frutas no lavadas, todos ellos contienen gérmenes que pueden causar intoxicaciones alimentarias. La fuente más probable de las intoxicaciones alimentarias son los alimentos de origen animal, como la carne en general, la carne de aves de corral (como el pollo), los huevos y el marisco (como las gambas).

Algunas de las bacterias más frecuentes son:

  • La Salmonella 
  • La Listeria 
  • El Campylobacter
  • El E. coli 

Para evitar las intoxicaciones alimentarias, es necesario preparar, cocinar y conservar los alimentos adecuadamente.

¿Qué hará el médico?

El médico te hará muchas preguntas sobre cómo se encuentra el niño, cuándo empezó a sentirse mal por primera vez, qué comió durante los últimos días, y si hay alguien más que conocés que también se encuentra mal. Es posible que el médico te pida una muestra de heces y de orina para evaluar la presencia de gérmenes que podrían haber causado una intoxicación alimentaria.

El tratamiento dependerá del tipo de germen. Es posible que el médico recete algún medicamento, pero la mayoría de las veces no es necesario.

También es raro que un niño tenga que ir a un hospital debido a una intoxicación alimentaria. Por lo general, solo aquellas personas que estén realmente deshidratadas deberán ingresar en un hospital. Estar deshidratado significa que el cuerpo ha perdido demasiado líquido debido a la diarrea y los vómitos. Una persona deshidratada puede recibir líquidos y medicamentos por vía intravenosa en un hospital.

¿Cómo prevenir las intoxicaciones alimentarias?

Se pueden hacer muchas cosas para prevenir las intoxicaciones alimentarias. Estas pautas se deben seguir en todas las etapas de la alimentación: desde su preparación hasta el cocinado y la conservación de las sobras. Gran parte de esta responsabilidad recae en los adultos, pero los niños también pueden ayudar a luchar contra los gérmenes. Una de las mejores formas de conseguirlo consiste en lavarse bien las manos justo antes de empezar a preparar la comida, para que los gérmenes no puedan entrar en los alimentos.

Otras formas de garantizar la seguridad alimentaria son las siguientes:

  • Lavar a conciencia las frutas, verduras y hortalizas antes de comerlas.
  • Comer solamente aquellos alimentos que estén bien cocinados.
  • Observar bien la comida y su olor también. Si hay un alimento que tiene un aspecto o un olor diferente al normal, no comerlo. La leche es un buen ejemplo. El moho (que puede ser de color verde, rosa, blanco o marrón) es un signo habitual de que un alimento se ha estropeado.
  • Chequear siempre la fecha de vencimiento. Muchos alimentos envasados tienen fechas de caducidad o de “consumo preferente” (esta última indica que el alimento se debería consumir antes o poco tiempo después de esa fecha). No hay que ingerir ningún alimento que supere su fecha de caducidad.
  • Las bacterias tienen más oportunidades de crecer en alimentos que están a temperatura ambiente. Al meter el alimento en la heladera, algunas de ellas se congelan.

Fuente: KidsHealth