Una vacuna inyectable puede causar dolor, enrojecimiento e inflamación en el lugar de la aplicación. Estos dolores y molestias pueden ser más difíciles de sobrellevar en el caso de los bebés. Pero no hay que preocuparse: la mayoría de estos efectos son leves y desaparecen espontáneamente; solamente en un grupo pequeño de personas puede aparecer fiebre y decaimiento durante un par de días.

Lo más importante a tener en cuenta, siempre, es que ante cualquier duda que surja tanto el papá o la mamá deben consultar al pediatra o profesional de la salud.

La vacunación es la medida de salud más importante para la prevención de enfermedades.

¿Qué complicaciones o molestias pueden aparecer tras vacunar a los bebés?

La mayoría de las reacciones a las vacunas son leves: sensibilidad, enrojecimiento, hinchazón o inflamación donde se administró la inyección; o fiebre leve. Estas reacciones o molestias suelen aparecer inmediatamente después de su aplicación y desaparecen en uno o dos días. En un grupo pequeño de bebés, niños, niñas y personas puede aparecer fiebre y decaimiento durante un par de días.

¿Cómo aliviar las molestias después de las vacunas?

Las molestias locales -es decir donde se aplicó la inyección- pueden aliviarse con paños embebidos en agua fría, que deben colocarse sobre el sitio inflamado. Es muy importante no colocar refrigerantes ni hielo al bebé ni al niño o niña ya que que producen vasoconstricción por exceso de frío y eso, a su vez, provoca disminución de circulación sanguínea en la zona, desfavoreciendo el drenaje de líquidos y la llegada de las células que producen las defensas.

En caso de ser necesario, y solo si el dolor es muy intenso, se pueden indicar analgésicos, preferiblemente paracetamol u otro que sugiera el pediatra de cabecera.

¿Se recomienda algún analgésico antes y/o después de la vacunación para evitar las molestias?

No, no se recomienda. Para prevenir molestias no está recomendado el uso de analgésicos en las vacunas del Calendario Nacional de Inmunizaciones. Se sugieren utilizarlos posteriormente a la vacunación si el paciente presenta fiebre, o intenso dolor local. Mayormente, el analgésico antifebril recomendado es el paracetamol. En el caso del ibuprofeno, hay estudios que indican que, con ciertas vacunas, el uso de ibuprofeno puede disminuir -aunque muy levemente- la respuesta a algunos componentes de la vacuna quíntuple. Además, en ciertos pacientes con antecedentes de convulsiones febriles, el pediatra de cabecera deberá decidir si indicar antipiréticos previo a la vacunación para evitar estos episodios.

Entre el 15 y el 20% de las niñas y niños vacunados pueden sufrir un aumento de la temperatura corporal. En estos casos se sugiere utilizar el antipirético que habitualmente le indique el pediatra, preferiblemente el paracetamol. Y siempre debe consultarse con el pediatra.

Las molestias en bebés, niños y niñas tras la vacunación suelen ser leves y pasar rápido.
Ante dudas, debe consultarse al pediatra.

¿Es recomendable amamantar al bebé o que use su chupete mientras lo vacunan para que sufra menos?

Amantar, mantener el contacto físico, dar el chupete, son formas de aliviar el estrés y dolor del bebé y beba a la hora de aplicarle la vacuna.

Sí es posible y, es más, es lo recomendable. Se lo utiliza como parte de técnicas que disminuyen el dolor al momento de la inyección en lactantes.
Tanto madres como padres pueden cumplir un papel importante en el alivio del dolor relacionado con la inyección. El contacto piel a piel entre madre e hijo demostró disminuir el llanto y un descenso en la frecuencia cardíaca durante procedimientos punzantes. La succión de un chupete también tiene propiedades analgésicas. En niñas y niños mayores son eficaces técnicas de distracción y de respiración como “soplar como para inflar un globo”, entre otras.

* Esta nota fue producida junto a la supervisora del Centro de Vacunación del Hospital Garrahan, Dra. Adriana Parra.