En el contexto de la pandemia por COVID-19, madres, padres, y cuidadores están enfrentando importantes desafíos respecto a la crianza, el cuidado de los niños, niñas y adolescentes (NNyA)  y el propio bienestar. El equipo de psicopedagogía del servicio de Clínicas Interdisciplinarias del Neurodesarrollo del Hospital nos deja algunas recomendaciones y reflexiones para esta situación que atravesamos.

El proceso de aprendizaje se da a través de la mediación de otras personas significativas que nos presentan aquellos contenidos a aprender. En este contexto de restricción de clases presenciales, el vínculo pedagógico entre enseñantes y aprendientes, debió ser reconstruido con modalidades de encuentro poco habituales dentro del sistema educativo. Cada escuela buscó diferentes formas de seguir trabajando, pero sobre todo, sostener los vínculos pedagógicos: clases por Zoom, videollamadas, grupos de Whatsapp, mails y materiales impresos.

El cierre de las escuelas afectó a todos los estudiantes, pero no a todos por igual. Según refieren diversos expertos en educación, esta situación hace más evidente las desigualdades: aquellas familias que viven en entornos más desfavorecidos han tenido mayores dificultades si no disponían del acceso a un dispositivo o conectividad.

A partir del conocimiento mutuo de expectativas y posibilidades, de la apertura de  canales fluidos de comunicación y de la comprensión de la situación que cada uno atraviesa, se construyó el escenario para que los contenidos escolares pudieran desarrollarse, requiriendo también de nuevos aprendizajes y flexibilidad en el equipo docente.

La  escuela “se metió en  las casas” y requirió de un espacio y tiempo que muchas veces no tenía. La organización y realidad laboral y doméstica de las familias se ha complejizado por lo que han debido reorganizar las rutinas. Esto, en muchos hogares, impactó en la situación emocional y generó estrés en las familias.

Docentes y familias, han tenido que articular esfuerzos, los cuidadores debieron auspiciar de mediadores de los aprendizajes, recibiendo orientaciones de cómo trabajar en las casas.

En este contexto de pandemia, la cantidad y calidad de contenidos escolares, cobraron otra relevancia. Docentes, alumnos y familias, no sólo debieron asumir el desafío de afrontar el temario diseñado para el año escolar, sino que también como sociedad nos vimos atravesados a otros aprendizajes transversales necesarios para la vida cotidiana como la incorporación de nuevos hábitos para el cuidado mutuo de la salud.

Muchas familias y escuelas se han estado preguntando acerca de los contenidos que no fueron trabajados o los aprendizajes que no se lograron. Es importante destacar que esta situación es excepcional y transitoria, por lo que se vuelve crucial fomentar la continuidad pedagógica para trabajar, desde allí, la vuelta gradual a la presencialidad.

Los NNyA con Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA) requieren ajustes en la propuesta pedagógica, que se abordan tanto desde el ámbito educativo como terapéutico.  Durante el período del ASPO estos ajustes, al igual que las propuestas pedagógicas habituales, debieron ser re-diseñados.

Así como la educación remota en emergencia obligó a los educadores a desarrollar estrategias novedosas, del mismo modo en los abordajes terapéutico fue necesario elaborar instrumentos de intervención diferentes a los tradicionales adaptándose a las posibilidades de cada contexto.

Los niños, niñas y adolescentes con DEA suelen presentar compromisos en áreas cognitivas específicas que se asocian a dificultades atencionales, fallas en la organización, el manejo del tiempo y el automonitoreo, entre otras. Estos aspectos interfirieron significativamente en la participación en encuentros virtuales requiriendo mayor sostén de sus docentes, de los equipos profesionales y de sus familias.

Los encuentros individualizados o en pequeños grupos, facilitaron el vínculo con las situaciones de aprendizaje.

Como se mencionó anteriormente, en este contexto, se evidenció una vez más la inequidad frente a las oportunidades de aprendizaje y de acceso a los recursos, variable que deberá ser cuidadosamente analizada a la hora de realizar diagnósticos específicos cuando un niño/a presente fallas en sus procesos de aprendizajes futuros.

Retornar a las aulas implicará repensar la diversidad de los  procesos cognitivos involucrados en las modalidades de  aprendizajes.

¿Cómo cuidarlos en la vuelta a las clases presenciales?

Luego de haber transitado varios meses de confinamiento, algunas instituciones educativas han podido mediante la coordinación, planificación y preparación cuidadosa, disponer de los protocolos sanitarios de reapertura escolar y reanudar las clases presenciales. Por otro parte, algunas instituciones, proyectan la presencialidad para el próximo año.

Este punto es muy esperado por parte de la comunidad ya que la escuela no solamente es un espacio de transmisión de conocimientos específicos, sino que también es fundamental para el desarrollo y el bienestar emocional y social de los niños, incluyendo el cuidado de aspectos de la salud integral.

Este regreso significa que los estudiantes, sus familias, maestros, personal de la escuela y todos los miembros de la comunidad en general tendrán que adoptar medidas para protegerse y proteger a otras personas en los lugares donde viven, trabajan, aprenden y juegan para limitar la propagación del virus SaRS CoV – 2.

Como familia, como padres y docentes es necesario tomarnos tiempo para acompañar a los estudiantes enseñando previamente el protocolo de cuidados sanitarios con un lenguaje adecuado para la comprensión del mismo.

Dialogar periódicamente con los NNyA acerca de cómo cuidarse, y cuidar a los otros es fundamental. Para ello es válido utilizar cualquier medio que sea útil a tal fin. Muchos son los recursos (audiovisuales, escritos, cuentos entre otros) que se han diseñado para explicarles la trascendencia de los nuevos cuidados de salud.

A los cuidados sociales y hogareños ya aprendidos, se le agrega las particularidad de los protocolos sanitarios de cada institución educativas. En ellos los NNyA deberán saber que concurrirán un tiempo menor al de siempre, que participarán de encuentros con algunos de sus compañeros y algunos de sus docentes y que en la mayoría de los casos no estarán en su aula de trabajo.

Tambíen se solicitará que mantengan los espacios estipulados para cada uno y no se les permitirá compartir pertenencias (entre otros).

Otro factor importante en el proceso de acompañar en el regreso a la presencialidad, es transmitir tranquilidad y seguridad. Consideramos de importancia, colaborar en el bienestar de la familia, incluida la salud física y mental de los padres y cuidadores, como eje para crear un entorno propicio en el que los NNyA se sientan protegidos y motivados para aprender.