La mayoría de las personas piensa que el accidente cerebrovascular (ACV) es una enfermedad del adulto. Por el contrario, puede ocurrir a cualquier edad y durante el periodo neonatal su frecuencia es similar a la de los adultos. Hoy se conmemora en todo el mundo el Día del Accidente Cerebrovascular.

¿Por qué se produce un Accidente Cerebrovascular?

Un ACV se debe a la detención abrupta o a la disminución del flujo sanguíneo al cerebro, lo bastante severa como para provocar un daño al mismo.

Hay dos tipos de ACV: el isquémico y el hemorrágico.

El ACV isquémico se produce cuando el flujo sanguíneo al cerebro esta disminuido, frecuentemente por un coágulo o trombo, en uno de los vasos en el cerebro. En niños existen dos tipos, especialmente en los neonatos: la trombosis de senos venosos, es decir cuando el coágulo se ubica en una vena del cerebro y el ACV isquémico arterial, cuando el trombo esta en una arteria del cerebro.  El ACV hemorrágico se produce cuando un vaso en o cerca del cerebro se rompe, causando sangrado al mismo.

¿Es frecuente en la infancia?

La incidencia del ACV durante el periodo neonatal es muy alta cuando se la compara con la infancia y la adolescencia. La trombosis de senos venosos ocurre en 1 de cada 6.000 recién nacidos y el ACV isquémico arterial en uno cada 4.000 bebés, al igual que el hemorrágico. Luego de esta etapa, el riesgo de ACV disminuye y se mantiene hasta la edad adulta.

¿Cuales son los síntomas?

En los recién nacidos el ACV casi no presenta síntomas, y el problema es que frecuentemente pasa desapercibido y por lo tanto el bebe no recibe ningún tratamiento hasta que es mayor. Los síntomas que se observan en los niños mayores y en los adultos como veremos más adelante son difíciles o casi imposibles de detectar en un recién nacido.

De los neonatos que manifiestan algún síntoma, la gran mayoría presenta convulsiones. Las convulsiones pueden ser: movimientos faciales repetitivos como chupeteo, succión o movimientos de los ojos, de pedaleo, apenas o pausas respiratorias asociadas con caída de la frecuencia cardiaca, sacudidas rítmicas de los músculos de la cara, lengua, brazos, piernas o de otras partes, hipertonía de los miembros o sacudidas aisladas y rápidas que afectan un brazo o pierna o todo el cuerpo. Solo el 15 % de los bebes con ACV muestran menor movilidad de una mitad del cuerpo (hemiparesia), síntoma que es muy frecuente en los niños mayores y adultos.

Equipo de ACV en pediatría del Hospital Garrahan.

El mayor uso de una mano o la dominancia manual es un síntoma que puede aparecer luego del periodo neonatal entre las 6 semanas y los 6 meses de vida. Los bebes pueden preferir su mano derecha o izquierda y utilizarla más. Algunos papas podrán pensar que esto es un signo prematuro de maduración, avanzado para su edad, cuando realmente es un signo de acv. En un niño sano, la preferencia manual se adquiere mas tarde, en general después del año de vida.

En los niños mayores y adultos el ACV los síntomas son mas parecidos al del adulto. Se puede manifestar como:  debilidad o adormecimiento de la mitad del cuerpo, dificultad para hablar o para comprender; debilidad en la mitad de la cara; dolor de cabeza intenso, especialmente asociado a vómitos y somnolencia; visión doble o pérdida de la visión; mareo, dificultad para caminar o en la coordinación y convulsiones, especialmente en la mitad del cuerpo. Cualquiera de estos síntomas aparece de forma brusca.

¿Cuáles son las causas del ACV en pediatría?

En el recién nacido existen numerosos factores que pueden aumentar el riesgo de ACV. Si el neonato tiene algún defecto de nacimiento en el corazón, como una comunicación (agujero) en el corazón, es más fácil que un trombo pase de otra parte del cuerpo a través del corazón al cerebro. Si existe historia familiar de problemas de coagulación, el riesgo en los bebés es mayor. Las infecciones severas como la sepsis y la meningitis también pueden conducir a la formación de coágulos. Otros factores de riesgo son la deshidratación y el parto.

En los niños mayores y adolescentes, sobre todo en los previamente sanos, las alteraciones en la pared de las arterias o las llamadas arteriopatías son la causa mas frecuente de ACV. Pueden ser secundarias a infecciones o inflamaciones de la pared del vaso (vasculitis), a una lesión en la pared, frecuentemente relacionada con un traumatismo (disección) o por un defecto congénito en una parte de la pared arterial que conduce a la oclusión progresiva de los mismos (enfermedad o síndrome de moya-moya). Las cardiopatías congénitas o adquiridas (miocarditis, por ejemplo) son otra causa de ACV en pediatría. Las alteraciones de la coagulación, algunos fármacos y enfermedades también pueden asociarse con ACV.

¿Cuál es el tratamiento médico frente a un ACV?

El tratamiento médico dependerá de la causa del ACV y del tipo. Existen tratamientos con fármacos anticoagulantes, antiagregantes o quirúrgicos.  Además, deben realizarse tratamientos de rehabilitación tanto de la parte motora como intelectual.

¿Cuáles pueden ser las secuelas?

Como secuela, los niños y niñas pueden presentar un déficit motor, cognitivo o epilepsia.

* Esta nota fue realizada en conjunto a la Dra. María Celeste Buompadre, neuróloga pediátrica, especialista en ACV en la infancia del Hospital Garrahan.