La cuarentena es un desafío para toda la sociedad. No estamos preparados para estar las 24 horas encerrados en nuestras casas ni para trabajar, limpiar, cocinar, ser maestros, padres y madres, hermanos y hermanas, al mismo tiempo.

Las madres y padres deben ayudar a sus hijos e hijas a realizar las tareas de la escuela, en el mismo momento que deben responder a sus trabajos y a las exigencias del día a día, así como también realizar las tareas del hogar. Todo esto sin poder salir a tomar aire ni desconectarse de lo que está pasando.

El estrés es alto. Muchas veces también se suma la preocupación que genera tener abuelos o padres ancianos que están solos y deben tener sumo cuidado, siendo el grupo de mayor riesgo.

Es un momento donde están a flor de piel las emociones y muchas veces eso juega en contra para las relaciones interpersonales.

Te presentamos algunos consejos para poner en práctica con niños y niñas en cuarentena:

En familia. La paciencia es nuestra aliada. Es importante que seamos muy pacientes, que generemos contratos con los niños y niñas e intentemos una convivencia lo más amena posible. Podemos generar momentos de actividades en familia, así como también tener instancias de independencia y relajación. Por ejemplo, son muy útiles las clases de gimnasia, baile o yoga para realizar en familia, leer libros y ver películas o series que puedan generar momentos de descanso juntos.

La escuela en casa. Los padres y madres deben ayudar a realizar las tareas de la escuela a sus hijos e hijas, pero deben intentar ser flexibles ante la posibilidad de que algún día no tengan tantas ganas de realizarlas y permitirles jugar o descansar un poco más.

El después. Es importante hablar de lo que les gustaría hacer cuando se termine el encierro obligatorio y escribir juntos una lista de pendientes para luego de la cuarentena.

Compartir. Aprender cosas nuevas genera momentos de felicidad, ya sea cocinar o hacer alguna manualidad para pasar el tiempo y reforzar el vínculo. Una buena idea es mirar fotos viejas porque hace que relatemos historias y nos regresa a momentos hermosos y situaciones fuera de la cuarentena, compartiendo una instancia de felicidad y amor.

Las pantallas. Debemos pautar horarios y tiempo de uso de las pantallas. No deben estar a disposición constantemente, sino que deben ser reglados. Es importante que la utilización de los dispositivos móviles o TV no sea una lucha permanente entre padres, madres, hijos y hermanos, porque puede ser desgastante en la convivencia.

Contratos con los niños, niñas y adolescentes. Una buena idea es desarrollar un contrato firmado por las partes sobre la cantidad de tiempo y sobre quiénes usan los dispositivos electrónicos. Se puede ser un poco mas flexible en este momento de cuarentena que en el resto del año, pero debe estar consensuado y muy bien organizado para no generar dependencia y adicción.

El ejemplo. Los padres y madres y adultos en general también deben dar el ejemplo y no estar todo el tiempo con los celulares, tabletas o TV prendidas.

El despegue de los dispositivos. Para lograr gestionar el despegue de los dispositivos tecnológicos de una forma positiva, una buena idea puede ser sentarse con sus hijas e hijos unos 5 minutos antes de apagarlos. De esta forma se puede conectar con ellos haciendo comentarios y preguntando sobre el programa o video que están viendo y avisar con 3 minutos de antelación el tiempo que falta para terminar la sesión. Luego, se podrá ir bajando el volumen, realizar comentarios positivos, recordar cuando será la próxima sesión de tele o videos pautada y qué actividad realizarán a continuación. Es bueno hacer preguntas sobre qué le gustó de lo que veía o hacía y comentar lo bien que se ha portado.

*Nota realizada con información provista por la licenciada en psicología y especialista en autismo, María Victoria Ruggieri.