Datos oficiales informan que el 30% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso y el 6% es obeso. La obesidad es un complejo de situaciones desfavorables que hace muy difícil su tratamiento. No se trata solo de comer menos y moverse más. Es multicausal.

Un estudio reciente publicado en revista IJO nos dice que no es difícil identificar los niños y niñas en riesgo. Los autores encontraron que tres factores sirven para identificar niños y niñas pequeños que tendrán obesidad persistente de adolescentes.

Esos tres factores son: Un alto Índice de Masa Corporal (IMC) durante la niñez temprana, una madre con alto IMC y un bajo nivel educativo de la madre y/o padre.

Por lo tanto, ya no es difícil averiguar quién está en riesgo, lo más difícil es hacer algo al respecto ya que lo que estuvimos haciendo hasta el momento evidentemente ha sido ineficiente.

Es claro que un cambio en nuestro ambiente ha hecho disparar la obesidad en niños y en sus padres. Una parte de estos cambios ha sido el del suministro de alimentos, otros factores como el stress, la tecnología, drogas y químicos que disrumpen nuestro sistema endocrino y actúan en forma sinérgica alterando el ambiente.

Nuestras acciones deberán revertir estas tendencias. No es suficiente con culpar a la industria alimentaria, deberán tenerse en cuenta todos los otros factores, y no solo trabajar sobre los factores ambientales sino también actuar sobre los niños y niñas que ya están severamente afectados.

“La obesidad es un complejo de situaciones desfavorables que hace muy difícil su tratamiento. No se trata solo de comer menos y moverse más.Es multicausal”.

Actualmente millones de niños y niñas tienen obesidad severa y no se está haciendo casi nada para cubrir sus necesidades de atención medica. En nuestro país, no existen centros con programas de atención que provean adecuado tratamiento para obesidades severas. ¿Por qué?

En general se atienden las complicaciones médicas de la obesidad como la diabetes 2, el hígado graso, las complicaciones cardiovasculares, y el resto de las complicaciones que van apareciendo a medida que aumenta la magnitud de la obesidad.

Es eso lo que hemos estado viendo con mayor frecuencia: pacientes que llegan a edades cada vez más tempranas con complicaciones cada vez más severas.

El crecimiento explosivo y global de la obesidad infantil es un gran problema de salud pública. Debemos trabajar en estrategias de prevención que sean efectivas. Y debemos ser novedosos en las estrategias de tratamiento para los niños y niñas que ya son obesos. Utilizar las opciones que tenemos disponibles para proveer un mejor cuidado porque es tiempo de brindarles el cuidado que merecen.

Más allá de plantear el problema, las posibles formas de abordarlo y la urgencia de hacerlo, quisiera dejar consejos para las madres y padres para evitar la obesidad infantil:

  • Es muy importante realizar consultas frecuentes con el pediatra para conocer la trayectoria del peso del niño y niña.
  • Si la madre y/o el padre también tienen sobrepeso deben seguir un tratamiento.
  • Actividad física diaria.
  • Lactancia exclusiva durante los 6 primeros meses de vida.

Por último, frenar la obesidad infantil requiere de intervenciones superpuestas de varios sectores y estrategias basadas en evidencia científica.

*Marisa Armeno es médica pediatra del Hospital Garrahan, especialista en nutrición infantil, integrante del equipo del Servicio de Nutrición de la institución.