La pubertad de los niños y niñas puede generar muchas dudas en padres y madres, sobre todo en la manera de abordar esta nueva etapa de sus hijos o hijas, cómo hablarlo, cuándo consultar con un o una profesional y demás dudas que se intentarán despejar, al menos en sus nociones básicas, en esta nota trabajada en conjunto con el Área de Adolescencia del Hospital Garrahan.

¿Qué es la pubertad?

La pubertad es el período de desarrollo que sucede a la niñez y en el que se producen los cambios físicos que preparan a los niños y niñas para adquirir la capacidad reproductiva. Acompañando los cambios físicos del desarrollo en ambos sexos se producen modificaciones en el comportamiento en pos de la búsqueda de la autonomía y de la identidad sexual.

¿Cómo se presenta en niños y en niñas?

En las niñas puede iniciarse a partir de los 8 años y hasta los 13 años de edad. El primer signo es la aparición del botón mamario que puede comenzar en un solo lado y un tiempo después iniciarse el desarrollo de la otra mama.
En los niños puede iniciarse a partir de los 9 años hasta los 14 años. El primer signo es el aumento del volumen testicular.

¿Es importante prestar atención a los cambios?

Cuando los cambios corporales suceden antes de los 8 años en niñas y 9 años en niños, hay que consultar a un médico, ya que estos podrían corresponder con la manifestación de una enfermedad subyacente.

¿Al iniciarse la pubertad hay que realizar una consulta al pediatra?

Una vez iniciada la pubertad, la consulta debería realizarse dos veces al año, para corroborar adecuado crecimiento y dialogar sobre las problemáticas propias de cada etapa evolutiva.

¿Qué es la pubertad precoz?

La pubertad precoz es la manifestación de los caracteres sexuales secundarios antes de los 8 años en niñas y 9 años en niños. Estos cambios deben ir acompañados de aceleración de la velocidad de crecimiento y aumento de la edad ósea.

¿Cómo charlar sobre la pubertad con los niños y niñas?

Es importante poder generar un espacio de dialogo en el hogar, donde el niño o niña pueda hablar de lo que le está sucediendo. Como padre y madre se debe acompañar este proceso, conociendo la naturalidad del mismo y estando predispuesto a responder las inquietudes del púber. Los chicos y chicas pueden tener interrogantes a medida que van avanzando en su crecimiento. Es importante que se asegure de brindarle el tiempo y la oportunidad de hacer preguntas y de contestarlas dentro de lo posible o buscar quién pueda responderlas.

El profesional de la salud puede contener algunas de las ansiedades o preocupaciones relacionadas con el desarrollo al confirmar la normalidad y explicar los eventos que tienen lugar a lo largo del proceso adolescente, no solamente en cuanto al desarrollo físico, sino, también, emocional. Es importante, además, dialogar sobre el rol de la familia en la contención de ansiedades innecesarias, en la función de sostén y puesta de límites.

Si bien la educación sexual empieza mucho antes de la aparición de los cambios puberales, es aconsejable, con su aparición, dialogar de aspectos referidos a la higiene, la menstruación y los diferentes aspectos de la sexualidad.

Los cambios que se atraviesan durante la pubertad pueden ser difíciles para los niños. Por ello, el diálogo y escucharlos es muy importante.