Llega el verano y también los riesgos de olas de calor. Por ello, es necesario que padres, madres y responsables de bebés, niños y niñas conozcan las medidas de prevención necesarias para evitar golpes de calor y descompensaciones.

Especialmente debe tenerse mucho cuidado con aquellos niños y niñas que sufren enfermedades crónicas (como diabetes, cáncer infantil, enfermedades poco frecuentes, entre otras) ya que pueden sufrir complicaciones y prestar atención a la hidratación, que debe realizarse en forma más seguida que en días comunes de verano.

El golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, pero los grupos de mayor riesgo son los niños y niñas -que no manifiestan sus síntomas con facilidad- y los mayores de 65 años.

En el caso de los bebés y niños es importante fomentar el consumo de agua, ofreciéndoles de beber en forma frecuente; evitar el consumo de gaseosas y de comida chatarra; controlar la exposición al sol, evitándolo completamente en las horas críticas (10 a 16hs.).

Es muy importante no dejar a los bebés o niños dentro de vehículos, bajo ninguna circunstancia ni por ningún lapso de tiempo, por mínimo que sea. La temperatura dentro de un vehículo sube mucho más rápido que afuera.

El golpe de calor es peligroso para la vida y sucede cuando el cuerpo no puede enfriarse lo suficientemente rápido. En este sentido, hay que tener en cuenta que el cuerpo de los niños se calienta de tres a cinco veces más rápidamente que el de los adultos.

Los síntomas a tener en cuenta -y que deben motivar la consulta al pediatra de cabecera o centro de primeros auxilios más cercano- son:

  • Temperatura corporal elevada
  • Pulso acelerado
  • Piel seca, roja y caliente
  • Dolor de cabeza
  • Sensación de fatiga
  • Náuseas y/o vómitos
  • Somnolencia y, en casos extremos, pérdida de conciencia.
  • Calambres musculares
  • Decaimiento en bebés

Ante alguno de estos síntomas, es importante:

  • Trasladar al afectado a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo.
  • Hacer que mantenga la cabeza un poco alta, e intentar refrescarlo mojándole la ropa, aplicarle hielo en la cabeza.
  • Darle de beber agua fresca o un poco salada.
  • Solicitar ayuda médica.
  • En caso de urgencia llamar al 107 (SAME).

Medidas de prevención:

  • Tomar agua en forma abundante y frecuente durante todo el día.
  • Evitar las comidas abundantes. Preferir alimentos frescos, como frutas y verduras.
  • Evitar las bebidas muy dulces (gaseosas, por ejemplo) y las infusiones calientes.
  • Usar ropa suelta, de materiales livianos, porosos y de colores claros.
  • No realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos (evitar deportes al sol).
  • Tomar líquido antes de comenzar cualquier actividad al aire libre.
  • Protegerse del sol poniéndose un sombrero o utilizando sombrilla.
  • Usar cremas de protección solar factor 50 más y renovar cada 4 horas.
  • Evitar juegos en espacios cerrados sin ventilación.

*Nota realizada con información otorgada por pediatras del Hospital Garrahan.