La Semana de la Sensibilización de la sal se celebra del 10 al 16 de marzo. Se trata de una semana para hablar sobre los efectos nocivos en el consumo excesivo de sal para la salud de niñas y niños, de todas y todos.

La Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) está llamando a los consumidores a “Parar, observar, elegir…la opción con menos sal”, para evitar la hipertensión arterial (HTA) que es uno de los principales factores de riesgo de enfermedad cardiovascular y uno de los más importantes de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, renal, entre otras.

Es fundamental recordar la importancia de modificar ciertos hábitos alimentarios: los argentinos consumen en promedio 11 gr de sal diariamente, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda un máximo de 5 gr (1 cucharidita de café al ras).

El beneficio de reducir el consumo de sal es para todos, incluidos los niños y niñas.

¿Cómo sé cuánta sal tiene un producto?

En los productos no figura el contenido de sal, pero sí está expresado en miligramos de sodio. Hay que saber que 1 gramo de sal contiene 400 mg de sodio.

A continuación, detallaremos a modo de ejemplo con qué cantidad promedio de un producto cubrimos 1 gramo de sal.

  • 13 galletitas de agua.
  • 11 bizcochos de grasa.
  • 60 gramos (2 tazas de té) de snacks de papas fritas.
  • 3 rebanadas de pan lactal.
  • 3 cucharadas soperas de queso rallado.
  • ¼ de caldo en cubito.
  • 3 fetas de jamón cocido o 1 feta de jamón crudo.
  • 3 fetas de queso de máquina.

¿Dónde encontramos la sal?

Se encuentra presente naturalmente en casi todos los alimentos y en cantidad suficiente para cubrir nuestras necesidades nutricionales.

Sin embargo, la mayoría del sodio que se consume habitualmente proviene de los alimentos procesados y ultraprocesados como panificados, embutidos, enlatados, congelados, quesos, caldos, sopas y envasados en general.

Se calcula que el 70% de la ingesta de sodio proviene de los alimentos procesados y ultraprocesados. Además, y tal vez por costumbre, muchos de nosotros tendemos a agregar sal a las comidas.

¿Cómo se pueden llevar a cabo las recomendaciones de este mensaje?

  • Cocinar siempre sin sal. Si fuera necesario agregarle un poco al finalizar la preparación.
  • Evitar llevar el salero a la mesa.
  • Probar los alimentos antes de agregar sal al plato.
  • Reemplazar la sal por condimentos que no la contengan. Utilizar: jugo de limón, vinagre, cebolla, ajo, hierbas aromáticas y especias. O en su defecto por caldos y sopas caseras.
  • Elegir los productos con menos sodio en las etiquetas
  • Evitar o disminuir los caldos en cubos y sopas instantáneas en polvo tienen un elevado contenido de sal al igual que salsas envasadas, fiambres embutidos, hamburguesas y otras carnes saladas, palitos, papas fritas y otros productos de copetín.

Si se agrega en exceso sal a las comidas el paladar (papilas gustativas) se acostumbra al consumo de alimentos muy salados. Sin embargo, está comprobado que luego de varias semanas consumiendo una alimentación con menos sal, la preferencia por lo salado se reduce y se comienza a disfrutar el sabor de los alimentos.

*Nota realizada con información aportada por el Área de Alimentación del Hospital Garrahan, especialmente para Portal Garrahan.