En el Día Internacional de Lucha Contra los Trastornos Alimentarios, conversamos con Vanina Nielsen, quien nos dio detalles sobre un problema que es cada vez más común entre los jóvenes.

Portal Garrahan: Los trastornos alimenticios siguen siendo un gran problema, sobre todo en la etapa de la adolescencia. ¿Cómo prevenirlos?

Vanina Nielsen: Los trastornos alimentarios (TA) tienen gran importancia socio sanitaria por sus características clínicas, su gravedad, complejidad, tendencia a la cronificación, y dificultades para su diagnóstico y tratamiento. Son enfermedades mentales complejas y de origen multifactorial, en las que intervienen aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales. Los TA muchas veces no aparecen solos, sino que se asocian con otras entidades psicopatológicas, siendo frecuente que aparezcan con depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, conductas impulsivas, autoagresiones, entre otros. Presentan complicaciones médicas y riesgo de suicido, por lo cual constituyen una de las principales causas de enfermedad crónica y mortalidad en mujeres jóvenes.

Si bien la mayoría de las que padecen este trastorno son mujeres, son patologías que pueden estar presentes también en varones. Frecuentemente su inicio es en la pubertad o prepubertad y adolescencia.

Estas patologías se caracterizan por alteraciones de las conductas relacionadas con la ingesta de alimentos, un gran temor a engordar (como en el caso de la anorexia y la bulimia) y excesiva preocupación por la imagen corporal, la comida y el peso, lo que puede llevar a distorsiones en la percepción de su propio cuerpo.

Entre los factores de riesgo se incluyen la realización de dietas restrictivas, la actividad física excesiva, el consumo de laxantes o medicamentos para adelgazar, el sobrepeso, padecer burlas por el aspecto físico, la baja autoestima, el perfeccionismo y la insatisfacción con la imagen corporal. A su vez, en nuestra cultura el ideal de belleza está ligado a la extrema delgadez, siendo el peso una preocupación muy común entre las mujeres que aparece a una edad muy temprana incluso antes de la adolescencia.

Por lo tanto, la prevención de estos trastornos debe abarcar la información respecto de estas temáticas, la promoción de hábitos de alimentación y estilos de vida saludables, fomentar la aceptación del propio cuerpo, y el fortalecimiento de la autoestima para hacer frente a la presión social hacia la delgadez, enseñando entre otras cosas a interpretar los mensajes de los medios publicitarios y la imagen corporal que estos nos proponen. Es importante que estos aspectos sean promovidos desde la infancia tanto en la familia como en la escuela.

Portal Garrahan: ¿Cómo detectarlos?

Vanina Nielsen: Muchos pueden ser los signos o señales que nos ayuden a detectar un trastorno alimentario o el riesgo de padecerlo, ejemplo el descenso de peso en poco tiempo, cambios en los hábitos alimentarios, dietas cada vez más restrictivas, presencia de amenorrea, modificaciones en las conductas a la hora de comer (ej. no compartir la mesa, comer sola/o, evitar las comidas, concurrir al baño inmediatamente después de la comida o durante la misma, esconder alimentos), presencia de vómitos, grandes ingestas de comida en poco tiempo (atracones), realización de ejercicio físico en forma excesiva, cambios en el estado de ánimo, aislamiento social, conflictos familiares, baja autoestima, manifestaciones respecto del cuerpo e insatisfacción marcada con el mismo, entre otros.

Portal Garrahan: ¿Qué hacer frente a un trastorno alimenticio?

Vanina Nielsen: Al detectar síntomas que pueden ser compatibles con un trastorno alimentario debemos realizar la consulta médica con la/el pediatra o clínico/a de cabecera y si se confirma la sospecha del mismo será necesaria la derivación temprana a un equipo interdisciplinario especializado para diagnóstico y tratamiento.

Es frecuente que los y las adolescentes no reconozcan que tienen un problema, por lo cual las consultas suelen ser realizadas por las familias u otros profesionales de la salud que detecten el problema.

Si bien, las conductas o señales previamente mencionadas deben ser frecuentes y permanecer durante un período de tiempo determinado para poder diagnosticar un trastorno alimentario, es importante la consulta médica ante las signos que van apareciendo, dado que la intervención temprana sobre las alteraciones en la alimentación aún antes de padecer un trastorno tendrán un mejor pronóstico y requerirán de intervenciones menos complejas.

Portal Garrahan: ¿Cuáles son los tratamientos?

Vanina Nielsen: Los tratamientos deben contemplar la complejidad de estas enfermedades, por lo cual debe ser llevado a cabo por un equipo interdisciplinario, que en su formato ideal debe estar compuesto por un médico especialista en adolescencia, un nutricionista y especialistas en salud mental (psiquiatra y/o psicólogo). Los tratamientos pueden ser en forma ambulatoria, en hospital de día o requerir internación, esto se decidirá en función de las complicaciones médicas y psiquiátricas que las/los pacientes presenten. Se recomienda que el tratamiento se realice en forma ambulatoria, siendo necesaria la hospitalización cuando la/el paciente presente alto riesgo de vida, o presente escasos recursos psicosociales y no haya respondido al tratamiento ambulatorio.

La intervención precoz, llevada a cabo por medio de un equipo interdisciplinario y especializado resulta indispensable para la recuperación de los pacientes con trastorno alimentario.

El diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado tienen como objetivo disminuir los síntomas, evitar y prevenir las recaídas y por lo tanto modificar el curso de la enfermedad, con posibilidad de revertir o disminuir la gravedad del pronóstico.

El logro de patrones de alimentación saludables es el primer objetivo y provee la base mínima para llevar a cabo el resto del tratamiento.

En general, los tratamientos para estos trastornos son largos, la motivación para recuperarse puede ser baja y el trastorno en si mismo es valorado por las adolescentes, quienes desean mantener un peso bajo y poder controlar lo que comen, no estando listas para modificar su conducta ante la enfermedad, aunque la misma conlleve un riesgo para su vida.

En cada caso, debe realizarse un diagnóstico situacional que nos explique qué problemáticas está atravesando la/el adolescente que padece el trastorno en este momento, pudiendo ubicar los factores que desencadenaron y mantienen el mismo. La inclusión de la familia y el trabajo conjunto con ella es fundamental para cualquier tipo de tratamiento que se ofrezca. En muchos modelos de tratamiento la familia es vista como el principal recurso para ayudar a la/el adolescente a recuperarse.

Portal Garrahan: ¿Cuáles son los trastornos más comunes en nuestro país?

Vanina Nielsen: Entre los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos se incluyen:

  • Anorexia nerviosa: que se caracteriza por un peso bajo; restricción alimentaria y ejercicio físico excesivo como formas de controlar el peso; el miedo a engordar o las conductas que interfieren en la ganancia o mantenimiento de peso; y la alteración en la percepción del cuerpo o distorsión en la imagen.
  • Bulimia nerviosa: los criterios diagnósticos de esta entidad incluyen los atracones (una gran ingesta de alimentos en un corto espacio de tiempo con una sensación de pérdida de control sobre la misma) y conductas compensatorias inapropiadas para evitar la ganancia de peso (ej. vómitos, uso de laxantes, diuréticos u otros fármacos, ayuno y ejercicio excesivo). La autoevaluación está exageradamente influida por el peso y la silueta.
  • Trastorno por atracones: presencia de atracones sin conductas compensatorias, principalmente se da en personas con obesidad.

En general, lo que aparece en forma más frecuente son los trastornos no especificados, es decir que no cumplen con todos los criterios de anorexia o bulimia nerviosa, pero su tratamiento requiere la misma atención. También es común la migración entre los distintos diagnósticos, es decir que una persona pase por ejemplo de la anorexia a la bulimia. En síntesis, los trastornos alimentarios son entidades complejas, que requieren un diagnóstico y tratamiento tempranos para evitar la cronicidad y gravedad de estos. Los tratamientos deben ser de enfoque interdisciplinario y realizados por equipos especializados y deben incluir tanto al adolescente como a su familia. Es de suma importancia poder realizar la consulta ante la detección de los primeros síntomas para poder recibir un abordaje integral.