“El desayuno es la comida más importante del día” es una de las citas que más se escuchan respecto a una alimentación saludable y a la energía necesaria para arrancar un día cargado de actividades y responsabilidades. Sin embargo, muchas veces el desayuno se deja de lado porque no hay tiempo suficiente antes de ir a la escuela o al trabajo, o se toma rápidamente sin darle la importancia que pediatras y profesionales de la nutrición afirman que, efectivamente, tiene.

Tras el ayuno de toda la noche, el desayuno proporciona la energía y los nutrientes para hacer frente al día, previniendo deficiencias nutricionales. Además, nos ayuda a conseguir una correcta distribución de las calorías diarias para mantener un peso apropiado y a mejorar el rendimiento físico y mental. En la infancia y en la adolescencia: juega un papel decisivo en el óptimo desarrollo. Saltearse el desayuno produce decaimiento, falta de concentración y ¡mal humor!

Pequeñas ideas para tener un buen desayuno, todos los días:

¿Y si no me da el tiempo?
-Levantarse 15 minutos antes
-Dejar preparado de la noche anterior los termos con agua caliente, las tazas y utensilios a usar a mano, tostadas listas, etc.
¿Y si me cae mal?
-Es un hábito que hay que crear. En caso de que no exista se puede empezar de a poco, con un solo alimento, y dejar los grupos de alimentos que faltan para la colación. Con el tiempo lo ideal es llegar a un desayuno completo.
-En caso de que el trayecto desde la casa hasta la escuela sea extenso y sientas que te cae mal, conviene ingerir un alimento sólido (ejemplo: tostadas, galletas, etc.) y el resto en forma de colación.

¿Qué incluye un desayuno completo?

Tres ingredientes principales:

Lácteos preferentemente descremados (a partir de los 2 años de vida): leche o yogur o queso. Nos aportan calcio, vitamina A y D. Además, son fuente de proteínas de buena calidad.

Cereales preferentemente integrales: pan, avena, granola, copos sin azúcar, galletitas de bajo tenor graso, etc. Nos permiten obtener la energía que el organismo necesita después del ayuno. Si los elegimos integrales aportan más fibra.

Frutas: el desayuno es una excelente oportunidad para aumentar el consumo de frutas. No es recomendable sustituirlas por jugos, ya que pierden algunas de sus propiedades como la fibra. Menos aún por jugos industrializados que generalmente contienen azúcares o jarabe de maíz de alta fructosa. Todas las frutas son buenas: elegí las que más te gusten.

Además se pueden agregar semillas o nueces para que el desayuno sea más nutritivo. No sustituyas el pan por bizcochos, alfajores o galletitas dulces y rellenas, ya que tienen excesiva cantidad de azúcar, grasas y calorías.